Si no cambia la
metodología, las TIC no son herramientas transformadoras, y el alumnado que usa
las nuevas tecnologías es mas autónomo, atrevido y curioso.
Numerosos estudios demuestran que el uso en las clases
de pizarras digitales, Internet y ordenadores puede mejorar la enseñanza, crear
otra dinámica pedagógica y una mayor participación del alumnado en el proceso
de aprendizaje, mejorar la autoestima del alumnado y el trabajo cooperativo del
profesorado. Y esos mismos estudios señalan que la mera informatización de las
tareas escolares sólo implica un cambio superficial en la adquisición de
conocimientos si detrás no hay un auténtico cambio en el sistema pedagógico y
una buena formación del profesorado en las tecnologías de la información y la
comunicación (TIC) en las aulas.
Las TIC, que se presentan como un complemento de
la enseñanza tradicional, están empezando a desembarcar en las aulas españolas
con promesas y retos importantes. La pizarra de toda la vida se convierte en
una que funciona vinculada a un ordenador y a un proyector; el cuaderno y el
bolígrafo son sustituidos por el ordenador o un tablet PC, que es portátil,
tiene wi-fi y reconoce la escritura manual. Los libros de papel ceden paso a
los digitales. Internet es una fuente muy importante de información.
Pero todo eso exige otra manera de enfocar las
clases, de estar en ellas, de dirigir y coordinar el trabajo del alumnado; de
corregir los ejercicios y valorar la adquisición de conocimientos.
"Las TIC producen poco impacto si detrás no
hay un proyecto que incluya cambios en la metodología. Si un profesor sólo
sigue el temario del libro de texto, las TIC apenas tienen impacto. Podrán ser
clases algo más atractivas, pero el profesor seguirá diciéndole todo lo que
tiene que aprender. Las TIC son una herramienta transformadora si el profesor
utiliza internet y las posibilidades de comunicación con otros alumnos y con el
mismo profesor para recabar información y transformarla en conocimiento",
señala José Antonio Blesa, director y profesor de matemáticas de la escuela
rural Ariño-Alloza.
Borja
Soler Sansegundo.
Las TIC, que se presentan como un complemento de la enseñanza tradicional, están empezando a desembarcar en las aulas españolas con promesas y retos importantes. La pizarra de toda la vida se convierte en una que funciona vinculada a un ordenador y a un proyector; el cuaderno y el bolígrafo son sustituidos por el ordenador o un tablet PC, que es portátil, tiene wi-fi y reconoce la escritura manual. Los libros de papel ceden paso a los digitales. Internet es una fuente muy importante de información.
Pero todo eso exige otra manera de enfocar las clases, de estar en ellas, de dirigir y coordinar el trabajo del alumnado; de corregir los ejercicios y valorar la adquisición de conocimientos.
"Las TIC producen poco impacto si detrás no hay un proyecto que incluya cambios en la metodología. Si un profesor sólo sigue el temario del libro de texto, las TIC apenas tienen impacto. Podrán ser clases algo más atractivas, pero el profesor seguirá diciéndole todo lo que tiene que aprender. Las TIC son una herramienta transformadora si el profesor utiliza internet y las posibilidades de comunicación con otros alumnos y con el mismo profesor para recabar información y transformarla en conocimiento", señala José Antonio Blesa, director y profesor de matemáticas de la escuela rural Ariño-Alloza.

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